jueves, abril 02, 2020

El presente


Tenemos el presente, y tenemos el pasado. Eso, por mantenernos fieles a la creencia en la existencia de un tiempo lineal, porque en alguna seguridad tenemos que anclarnos para observar el paisaje. Son dos elementos sobre los que reflexionar, pero parece que no hay tiempo. De modo que, sin querer, hemos girado, ya no estamos en la linealidad. Pero disimulemos, mantengámonos firmes para doblegar esta línea que ya no nos da seguridad pero es la que tenemos. ¿qué hacer? Las reflexiones, de las mentes más entrenadas en el pensamiento y la especulación filosófica más conocidas, Zizek, Byung-Chul Han no me convencen, cuando sólo hace unas semanas me deleitaba y complacía en sus lecturas. Ahora  parecen insostenibles. Por una vez me convencen más mis afines, mis compatriotas (a mi, que la patria nunca me emocionó lo más mínimo) como  Arnau Navarro en "la hora de la filosofia", o Muñoz Molina, en El regreso del conocimiento. Tengo pocas seguridades en la vida, pero esta de que el virus se coló por el despiste generalizado y la estulticia mundial no la pongo en duda. Llevamos, al menos 20 años despistados, haciendo como si todo diese absolutamente igual, perdiendo interés en nuestras profesiones y en los valores que nos sostienen como comunidad. La belleza y el bien son rasgos del mismo rostro que el de la sabiduría. Hemos perdido cuando dejamos que se invirtiese la pirámide de valores. Y la cosa se perdió cuando le hemos transmitido a nuestras hijas e hijos esta apatía. De modo que la generación que está ahora al mando, por decirlo muy vulgarmente, es la que ha sido educada en ese desierto de lo real. La filosofía es lo único que nos puede salvar, porque como sostiene Arnau, si no hacemos las preguntas que interesan, la ciencia no se pondrá a especular para obtener las respuestas. Pero ¿hay alguien en el ágora escuchando?. He vuelto a facebook, una red de la que huí despavorida en 2008 y no me reconozco en los miles de comentarios que en esta situación de supervivencia siguen hablando de intereses políticos, intereses económicos y falta absoluta de piedad. Mi abuelo, si te quedabas mirando un objeto, recuerdo, se levantaba y te lo acercaba. Mi madre se mostraba contrariada por no poder visitar a enfermos desconocidos. A mi siempre me pareció exagerado ese afán de mis ancestros del bien por el bien, como el arte por el arte; hasta ahora no supe que era la clave de la supervivencia. Una palabra esta, que una amiga, L. mencionó hace un par de meses antes de la pandemia para animar a mi comunidad universitaria a recuperar el valor de la información científica y la colaboración como elemento de salvación. Se rieron. Que broma macabra, porque estoy segura de que ella, la más desvalida, la más ignorada y vulnerable, estoy segura de que sobrevivirá. Porque la sentatez salva. Un abrazo a todas y todos. Seguiremos por aquí. Siempre aportando. 

PD. los comentarios, como la mayoría me los hacéis llegar por whatsapp y considero que son voces siempre sensatas, los comparto, aquí; los blogs, lamentablemente han pasado casi a ser arqueología, pero es necesario levantar piedras, así que ¡vamos allá! 

5 comentarios:

Enrique dijo...

Muy oportuna reflexión sobre volver a encontrarse con los valores que nos hacen más humanos. Creemos, porque necesitamos creerlo, que todo es para siempre. No podemos vivir en la continua incertidumbre pero tampoco podemos pensar que la vida, como tu dices, es una certeza lineal. Hay curvas, sombras agazapadas y recovecos. Consumimos palabras, consumimos imágenes; mientras seamos fatuos, nos sentimos vivos. Nada es para siempre. La democracia no es como una imagen perpetua que heredarán los hijos de sus padres. No es un experimento estético, como algunos creen, y que por creerlo lo ponen de continuo en duda con sus homilías salvíficas que no curan ni cuerpos ni mentes. Un abrazo y cuidaos.

Xosefa dijo...

No es el tiempo que dudre, Ana, es el espacio que ocupemos. Quizás ahora seamos conscientes de lo fácil que le puede resultar al planeta librarse de nosotros, esos arrogantes en la cima de la cadena trófica.

FMJ dijo...

Mil gracias por enviármelo! Estoy contigo. Qué necesaria la reflexión y el arte y la sensatez!!! y escuchar!!!

Paco dijo...

O futuro tamén o temos, pero está no conxelador. Temos que recuperalo.

Raquel dijo...

Siempre acertada Ana. Si no aprendemos a vivir como tu abuelo: observando, escuchando, y acercando a los otros lo que necesitan, ni no nos paramos en esto, en el arte, en la transparencia de un pensamiento, en la compañía auténtica de los otros...perdemos el sentido. Lo importante de nuestro tránsito vital. Si la crisis no nos enseña a ver esto sera un ensayo sobre la ceguera.