martes, enero 13, 2009

Las cuentas de la Iglesia, Pedro Bouso Cedrón.

Póñovos a continuación un texto de Pedro Bouso publicado aquí.Teño algunha pregunta para o autor logo desta indixesta lectura, por exemplo, ¿podemos facer algo para deixar de financiar ao Opus Dei? ¿podemos denunciar esta situación nos tribunais? ¿a quen teríamos que demandar? ¿a igrexa? ¿ao estado por roubarnos para ela? ¿Que tal se pedimos cita coa señora Vilariño para poñela ao día das falcatruadas que comete o seu confesor contra o pobo? Pedro, a estas alturas, seguro que tes datos abondo para facer como Saviano e compoñer unha auténtica historia de Gomorra, porque teño para min que estes datos que nos presentas son só o cumio dunha macroorganización que opera no mercado mundial ao máis puro estilo napolitano.

El cuento de Bocaccio en el que un hereje se había convertido al catolicismo después de visitar Roma y descubrir el grado de corrupción en la Iglesia, “pues si la Iglesia de Roma no estuviese regida por el Espíritu Santo no hubiese podido sobrevivir a tanta iniquidad”, es aplicable a la faceta económico-financiera de la Iglesia actual en la que el Espíritu Santo parece inspirar a magníficos pensadores económicos que dejan muy en pañales a los ilustres sabios de la economía mundial. Podemos hacer un pequeño repaso del potencial económico-financiero de la Iglesia al amparo de los acuerdos con la Santa Sede de 1979 a 1987, por los que con cargo a los Presupuestos Generales del Estado la Iglesia ha recibido 510,22 millones de euros -fuente el Ministerio de Hacienda-. Son estas transferencias prorrogadas, hasta finales de 2005 y pendientes de revisión, las que están sembrando en la jerarquía eclesiástica cierto nerviosismo. Pero todo indica que la Iglesia puede estar tranquila ya que José Luis Rodríguez Zapatero pretende mantener inalteradas las líneas maestras de la relación Estado-Iglesia Católica; recordemos loque ha manifestado: “La fe no se legisla”. La fe no se legisla, pero los impuestos de todos los españoles sí. Yse seguirá financiando, a pesar de la llamada de atención, por la exención del IVA a la Iglesia Católica de la Comisión Europea. Distintas encuestas coinciden en que alrededor del 70 por ciento de la población sostiene que la Iglesia no debe depender de los fondos públicos a través de la Ley de los Presupuestos Generales del Estado, pero la Iglesia militante no opina lo mismo, ya que tendría muchas dificultades para poder sobrevivir financieramente sin estas ayudas. ¿Cómo sobrevivirán los 2.000grupos evangélicos y la comunidad islámica de más de 700.000 personas? Con este panorama, la Iglesia debería adquirir autonomía financiera mediante una mejor gestión de sus bienes, ya que sus fuentes de ingresos son muchas y muy variadas. Atítulo de ejemplo, mediante el método del “cepillo fiscal” la Iglesia está exenta de los impuestos sobre sucesiones y donaciones,transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados (licencias de obras, bienes de personas jurídicas, bienes inmuebles, sociedades, etc.), sobre terrenos edificables, sobre incremento del valor del suelo; es decir, del IVA. Por la vía de las ONG confesionales también recibe la Iglesia numerosas aportaciones -Manos Unidas 19,6 millones de euros, CODESPA (Opus Dei) 17,2 millones de euros, y FERE (Federación Española de Religiosos dela Enseñanza) 17 millones de euros- y así hasta un total de 26 entidades, mientras las fundaciones, aportaciones privadas y herencias son los tres misterios gloriosos sin resolver. Y por si fuera poco, el Concordato supuestamentele permite colocar fondos en el extranjero sin ninguna restricción (caso Gescartera). La posesión en tierra de la Iglesia tan sólo es superada por la del Estado y su capital inmobiliario se estima en más de 100.000 propiedades (sólo en Madrid más de 5.000 edificios). La política del Estado permite al episcopado utilizar libremente las asignaciones que recibe mientras que las otras confesiones minoritarias han de canalizar sus fondos -3 millones de euros- hacia proyectos de carácter cultural, educativo o de integración social bajo control estatal. Paradójicamente, la Iglesia dice sentirse perseguida y moviliza a sus bases articulando duras campañas (matrimonios homosexuales, células madre, reforma de la ley de divorcio,...) intentando hacer ver a sus seguidores que hay un intento de debilitarla por parte del Gobierno del PSOE. Ni González ni Aznar intentaron poner fin al “sistema transitorio” de financiación que vencía en 1990. Tampoco Zapatero tiene intención de hacerlo; recordemos sus aún recientes declaraciones: “La revisión global de los acuerdos con la Santa Sede no figura en las prioridades del Gobierno”. Nada al respecto figura ni en el discurso de investidura ni en el programa electoral. La Iglesia puede estar tranquila, seguirá mantenida por el Estado. Altar y trono están íntimamente relacionados por lazos financieros, y eso para la Iglesia es lo verdaderamente importante.❑ Pedro Bouso Cedrón es profesor de EconomíaAplicada en la Universidad de Vigo.
Imaxe: Portelo na entrada na catedral de Almería. Verán 2006.

2 comentarios:

Sor Maravillas dijo...

Na Uvigo, o decano de dereito fala da vida de San Raimudo de Peñafort no seu discurso, de como cruzou o mar camiñando sobre as augas e de como chegou a santo "malia ser rico", di o decano sorprendido. E digo eu ¿ninguén se pregunta se este home toleou? ¿e que non haberá temas de que falar nestes tempos tan complexos que hai que tirar da fábula sagrada? ¿pero a este decano non lle pagamos con cartos públicos? Señor Ranabal, amosa vostede cando menos un alleamento do real que non é de recibo dende o seu posto. Particularmente suxeriríalle falar nestes momentos da complexidade do dereito internacional, do preceptividade da normativa comunitaria por si non temos que respostar á petición da Comisión sobre o "cepillo fiscal", ou eu que sei, pero sobre Raimundo de Peñafort...home....

Anónimo dijo...

É verdade que algunhas facultades da Universidade de Vigo están mangoneadas polo Opus?