jueves, febrero 07, 2013

o que ten que vir...

Thomas Schütte
Paco E. non ve o día en que todo estoure dunha vez, di que o que ten que vir que sexa xa, que non podemos aguantar moito máis esta agonía. Verbas inquietantes, sen dúbida, e interesantísimas, por canto me fan plantexarme moreas de cuestións...¿que é exactamente o "que ten que vir"?, ou mellor dito ¿existe na rúa, na conciencia cidadá, unha sensibilidade real de que o sistema ten que escachar?, ¿hai algún significado agochado baixo as conversas políticas de bar que poidan querer ir máis alá de botar ao árbitro?, ¿que están facendo, que están pensando todos os cidadáns que disfrutan de tempo para reflexionar sobre este deserto do real que diría o amigo esloveno?, ¿pódese pensar dignamente e con eficacia en compromisos de cambio dende un despacho dun departamento universitario onde se están a deseñar estratexias para acadar sexenios e xustificar sabáticos?, ¿pódese agardar algunha pinga de sensatez nas moreas de clientes que agardan por un postiño dunha deputación?, ¿dun brillante profesor de enxeñería de sistemas que agarda unha dimisión dun concelleiro para pasar os últimos anos da súa carreira profesional tomando notas para unha novela que publicará cos cartos que se aforraron ao pechar servicios de urxencia e atención primaria? ¿que podemos agardar de técnicos, directivos, asesores, auditores, presidentes, e adxuntos que pasan o día coloreando powerpoints (de calidade, sobre todo) cos que xustificar soldos e sobresoldos detraídos do peto do cidadán? ¿pódese confiar nun xuíz que amorea expedientes inspirado nas xeometrías inestables dun postartista de moda?, ¿que tipo de cambio están a imaxinar os senadores do periodismo cando analizan feitos coma se fosen formas inéditas da superficie lunar?, ¿quen desconecta aos millerios de rapaces e rapazas que pasan unha media de seis horas diarias apapostiados con trebellos que lles deforma o ego ata afogalos na súa asfixiante autocomplacencia?...cando as pozas son cumios...¿quen non está disposto a guindarse para chegar ao máis alto?...non sei o que ten que vir, pero eu case apostaba por que no lo traiga alguén, por exemplo, sentiría unha enormísima tranquilidade se mañá mismo nos invadisen os franceses...a revolución loce case máis se é de segunda man, por aquí adoitamos deixalo todo perdido cando nos tiramos ao monte...

P.D. (1) O que ten que vir...creo que estamos nun revirado período manierista no que custa moito diferenciar a xenialidade de artefactos novos que converteron en tradición o que apenas ten décadas de antigüidade. A vertixe á que nos empurran as présas dunha velocidade que xa non depende da física senón dunha escura ciencia oculta que non ten moitos visos de respetar paradigmas clásicos de coñecemento, confúndenos globalmente ata reducirnos a neutrinos moi atractivos para un científico tolo mais pouco preparados para acadar o único que paga a pena que é atopar fórmulas para facer do noso paso por este mundo unha experiencia feliz e divertida. O que ten que vir...¿quen o sabe Paco E.? Ninguén que loitou seriamente por un cambio tivo a oportunidade de comprobalo. Históricamente foi así, ben o sabes, pero e que nos episodios históricos revolucionarios as xeracións que se botaron rúa ou á gorxa dos xestores da cousa -pública, poucas veces- que se trocaran en verdugos, eran xeracións moito máis xenerosas e desprendidas das actuais. ¿quen pensa hoxe acometer accións que non reporten unha satisfacción inmediata? ¿quen se comprace hoxendía en adiar o goce ou a promesa que se albisca tras un clic? ¿son as manis destes tempos accións verdadeiramente reivindicativas ou posados colectivos estipulados nas cláusulas do presunto contrato social para facelo parecer tal? ¿que sentido ten berrar consignas e autoflaxelarse con chapiñas de todas as cores se o compromiso termina xusto sequera de que na praza alguén comece a debullar un pregón indescifrable por un altofalante tolo?...seguimos

domingo, febrero 03, 2013

Li ñaaw na = esto es sucio

Fajaditos de Pablo Serrano
¿de que te sorprendes?. Qué inquietante pregunta. Siempre me produce una sensación de profunda desazón porque me la encuentro siempre, la pregunta, en boca de seres queridos que seguramente quieren ahorrarme unos minutos de cabreo e indignación. Siempre me sorprendo. Y ustedes también, no lo nieguen. Además no hacerlo o supone ninguna ventaja, ni siquiera es una actitud que les relaje frente a tanta humillación como nos escupe la prensa diaria. No sorprenderse, digo siempre para que me permitan indignarme a gusto, sería morir. Y eso nunca, al menos por ahora. Sorprenderse, asustarse incluso, es un síntoma de una disfunción. Hacer caso omiso, disimular que no se ha oído nada, autoconvencerse de que todo es normal sólo contribuye al agravamiento del problema. Cuando el ensordecimiento es general el peligro adquiere proporciones que pueden ser inabordables. Las soluciones pospuestas no existen, lo único que cabrá hacer será una extirpación dolorosa con un postoperatorio largo y penoso. La corrupción, como su propio nombre indica, es irreversible. No hay cura para un órgano corrupto. Vean el magnifico ejemplo de la iglesia. Esta institución milenaria ha conseguido disimular el pecado propio en la redención ajena y el poder secular no se demoró en copiar unas prácticas tan exitosas. Las prótesis todavía están en fase beta y los índices de rechazo desaconsejan experimentos poco consolidados. Únicamente un cuerpo social altamente sensibilizado con las debilidades de la democracia pueden salvar el modelo teóricamente más inocuo de organización social y política. Pero nuestro país no ha sido nunha un ejemplo de sociedad éticamente comprometida con la defensa de principios de poco valor de cambio. Preguntarnos por nuestro atraso cultural es condicion sine qua non para afrontar con un mínimo de eficacia el drástico cambio que exige la supervivencia de moribundo pacto social. Cuestionar a la clase política debe dejar de ser una ridícula pose de ciudadano pretendidamente informado para concretarse en acciones que aunque ya parecen revolucionarias, deberían ser parte de nuestra rutina diaria. Exigir transparencia, respeto y legalidad, como mínimo, en nuestras relaciones diarias con lo público y con lo privado es sólo un pequeño requisito para considerarnos ciudadanos activos y responsables y por lo tanto protagonistas de ese acuerdo por el cual delegamos parte de nuestro poder en un órgano colegiado, sólo por la sencilla razón de que es imposible oir nada si sesenta millones de ciudadanos hablamos a la vez. Cuando dejamos que la sencilla lógica de la vida diaria se transforme en laberintos jurídicos de contratos y requisitos que funcionan incluso sin nuestro consentimiento estamos poniendo los cimientos para la locura autoritaria de la que ya tendríamos que estar prevenidos, sobre todo en nuestro solar ibérico.  Una transición de la que presumió sólo el que conocía las ventajosas condiciones que se obtuvieron con un apretón de manos tan acelerado como vacio pudo ser un período de incubación de una nueva generación con la mente despejada. No lo fue, al menos en la medida que requería una imprescindible regeneración política. Los silencios clamorosos no escondían una paz social que era la envidia de países alienados con populismos y gobienos corruptos; eran el escondite de los franquistas de última generación, la guarida desde la que iban a vigilar de cerca al progresismo recién excarcelado. Los años del blanco y negro se sustituyeron por un colorido extravagante en el que afloraron experiencias sociales, culturales y políticas que, de repente y aparentemente, nos refrescaban la cara luego de una cuarentena de fiebre servil. Este fue el contexto en el que se generaron nuestros gestores de la cosa pública. Aquellos silencios amenazan hoy con tomar las plazas pero lo malo es que ya nadie recuerda lo que es una revolución, a pesar de que el vecino de abajo pueda exhibir con orgullos las marcas de los cigarrillos que algunos grises apagaron en la planta de sus pies. El olvido no es el problema. Es una estrategia de desmovilización social, aparte de una exitosa tendencia de gran utilidad para la financiación de trabajos de investigación en estudios de humanidades que parecen haberse pasado a lo “vintage”. Lo cierto es que de un día para otro pusimos la radio y sonó la música de Tendido Cero. El telediario nos sorprendió también ese día, hace menos de un año, con personajes que se movían igual que los siniestros actores del N.O.D.O. Dudamos de nuestra capacidad de ver en color cuando algún ministro de un ramo informaba de los progresos de una economía que decían acababan de rescatar de unos delincuentes a los que afortunadamente el turnismo había dejado fuera del maquiavélico juego de lo bipartito. El primer sábado de ese período de reperplejidad onerosa comprobamos que en el quiosco del barrio no quedaba ningún periódico en lengua vernácula. Los informativos internacionales mostraban a dirigentes ebrios vanagloriándose de glorias sexuales desde las tribunas de sus parlamentos y creímos que nuestra caspa era brillante confeti de glamur, de ese carísimo que ahora sale en facturas de ministras de sonrisa etrusca. Los despistes de la clase política son un elemento estructural del sistema, tendríamos que estar acostumbrados a ellos y no tendrían que ser ninguna amenaza para la tranquilidad social si fuesemos un cuerpo social advertido y vigilante; pero hemos dejado la puerta de la representatividad abierta y se ha producido una avalancha de tal magnitud que amenaza incluso con despertar al dinosaurio.   

viernes, enero 11, 2013

Libros sobre a crise...ando por aquí


Non, non me esquecín da miña casa, é que hai lecturas obrigadas, reflexións urxentísimas que facer...en todo iso ando hai tempo por estoutro enderezo, convídovos a ler, amolarvos, acougar, coller á realidade pola gorxa e combater polo que nos merecemos, unha dignidade mínima, toda esa que nos rouban os políticos e os mediocres que acadan o poder á mínima que nos despistemos...non despistarse e termar da nosa realidade é responsabilidade nosa, e para iso hai que ter a cabeza despexada...

Convídovos a compartir estas lecturas no blog da mostra de libros sobre a crise que hoxe inauguramos na Facultade de Filoloxía e Tradución da Universidade de Vigo...

P.D. Grazas a Alma polo seu desinteresado traballo de deseño de carteis e material de apoio, grazas á subdirección da biblioteca polo seu entusiasmo coa idea, a Ludivina e Geles polas súas achegas, a Gabriel polas súas suxestións e a tod@s os que abran o espazo e o enchan de ideas e pensamentos.

viernes, enero 04, 2013

De monjas, bandurrias e ingrávidas pasiones.

Hace unos días me enviaron un vídeo en el que un grupo de monjas jovencísimas hacían gala de su amor a jesucristo con cánticos y coreografías muy características de toda una infinidad de movimientos religiosos que desde tiempos inmemoriales se aprovechan del estado de confusión e inseguridad de los adolescentes -en esta caso habría casi que reducir al femenino al colectivo humano- para asegurarse el imprescindible relevo generacional para la supervivencia de cualquier especie, en este caso que les comento, de su respectiva secta. Al visionar este implacable relato de lo que podría llamarse el límite de lo potencialmente absurdo en el comportamiento gregario de nuestra especie, una vez superadas las fases de vergüenza propia, ajena y hasta la de las generaciones que se sucedieren por la vida de tres reyes (los que entiendan de nuestra economía minifundista saben a qué me refiero), una vez recuperada la dignidad, digo, en caso de haber superado el estado de enajenación (allá cada uno con la dirección que haya tomado su incontrolable deseos, porque habrá quien se una al coro y habrá quien huya despavorido..) entonces, amigos, aquí hay mucho que reflexionar. En mi caso, estoy dispuesta a la confesión. Si. Incluso para los que hayan sentido un incontrolado amor por jesucristo, ante todos me reconozco en estas monjitas. Confieso -eso sí, sin sentimiento alguno de culpa al haber sido mi voluntad violentamente arrebatada por unas señoras más creciditas de las del video- que yo también he tenido una bandurria entre manos, que he alabado a un señor que creía reconocer y que me he involucrado en alguno de esos movimientos adolescentes que prometían pasiones muy parecidas a las que reclamaba mi cuerpo en aquel momento tan extraño de la adolescencia. Entiendo perfectamente a esas jovencitas. Cómo no. Cómo no enamorarse de jesucristo cuando es la metáfora perfecta de  aquel morenazo idéntico a John Travolta que sabías perfectamente que nunca sería consciente de tu existencia. Cómo no enamorarse de jesucristo cuando esa pasión te permitía acceder a los rincones más insospechados de tu cuerpo y de tu espíritu sin la amenaza del pecado, de la burla, el ostracismo y la hostia más consagrada si te pillaban con las manos en la masa (sin que nadie te hubiese explicado nada de la masa, lo que complicaba muchísimo más la cosa). Confieso haber hecho el ridículo hasta la anormalidad. Así que entiendo a esas jovencitas. Pero confieso algo más grave. Confieso entender a ese señor con un saco marrón y una cuerda en la cintura. Y eso es grave. Es pecado mortal. Seguro. El tema es que somos pocos y la santamadreiglesia, como experta en management internacional e intemporal, conoce las ventajas de tipificar sólo y adecuadamente los pecados más rentables. Y esos son los que pueden comenter la mayoría. El mío es un pecado gravísimo pero que sólo afecta a un ínfimo porcentaje de la población. La de los que sabemos por qué se le cae la baba al señor de marrón ante las manifestaciones más inocentes de esta congregación de larvas. Así que, me dije, ¿que mejor redención que utilizar el confesionario global para declarar mi pecaminoso estado? Somos pocos los que vemos cómo se humedecen las lentes de ese conductor de almas, pero ¡tenemos tanta capacidad para apasionarnos por nosotros mismos1 ...lo que no tenemos es manera de convencer a nadie, porque, ilusos de nosotros, pensamos que con la edad adulta ya todos los individuos de la especie tendrían que llegar a nuestras mismas lógicas conclusiones....ahí, me vengo arriba y pienso en la fortuna que tendrán estas niñas en cuanto transformen toda esa orgiástica pasión por jesucristo en lo que justamente van a hacer, que será reconocer la extraordinaria fuerza que le dio en su juventud haber conocido el peligro de dejarse enamorar por el primer fantasma que asoma bajo la falda.....
P.D. Todo puede ser un juego o totalmente lo contrario, depende del nivel de lectura, de ahí la importancias de manejarse bien en muchos registros. Esta mañana en una conversación aparentemente trivial, una persona que se reconocía afin al opus dei confesaba sentirse afortunada por el reciente fallecimiento de su hijo con estas palabras: "...por fin he colocado a uno". Confieso, totalmente confundida, que intelectualmente aún no he conseguido dar curso una reflexión desapasionada de esta frase. Y dejo de confesarme, porque ya me está picando todo. 

martes, enero 01, 2013

Holy Motors, Leos Carax

Foto
En la ciudad de Viseu, en el teatro Viriato, en el mes de octubre representaban una performance teatral titulada Atlas, en la que participaron 100 personas de la villa. En cada rostro, en cada palabra se reivindicaba al individuo dentro de un colectivo humano, cada uno de ellos adoptaba el papel de aquel gigante que sostenía en sus hombros la bóveda celeste. En ese Atlas humano se mostraba el arte como fuerza que otorga un valor creativo y esencial a cada uno de aquellos que conforman una colectividad. En un intento por demostrar que ahí reside la fuerza y el carácter de cualquier cambio social. “Se a presenza de cada um incomoda moita gente, todos juntos incomodam muito mais”. Cada uno defendía y emprendía una pequeña batalla solapada entre tantas otras batallas. En ese atlas de organización social, que mostraba, a través de la propia reivindicación individual, a cada uno de ellos como importante por ser único. Cada hombre es un artista, una revolución. El arte debe promocionar y desempeñar un papel activo en la sociedad y por tanto, se debe unir indisolublemente a la vida. De forma distinta, aunque no opuesta, Holy Motors, el motor sagrado que mueve los cuerpos a la acción, despierta una contemplación, una observación casi violenta de aquello que se oculta tras el movimiento. Una historia que arranca del sueño de un público que se adormece en una sala oscura ante el movimiento de un cuerpo desnudo. Una vieja imagen desapegada de una narración, que establece la distancia justa que nos separa de la idea de lo que fue ese gran invento, el cine. El cine nació como movimiento, gracias a la dinamización de la imagen fotográfica, a través de procesos mecánicos, para captar la esencia de la nueva y flamante industrialización y la de las nuevas diosas, las máquinas. Esas mismas que acompañaron al hombre en el sueño del progreso. Pero las máquinas perdieron sus motores y con ello su sentido primario. El hombre que se sentía parte de ese ideario de progreso avanzaba hacia un mundo que modificó el sentido y el uso de sus propias creaciones. En las ruinas del Samaritaine, otro gran almacén abandonado en el corazón de la herida Europa, se escenifica ese trágico cambio de la sociedad occidental, presidido por el vacío y la destrucción, en el que la construcción de una humanidad sin humanos parece cada vez más factible. En 2001, una odisea en el espacio era la máquina Hall, un ente sin motor, la inteligencia artificial, la que se revelaba. En Holy motors, entre los maniquíes descabezados, desmembrados, se escenifica el fin de algo o su crepúsculo, a través de una canción, que refuerza el reencuentro de dos amantes, en la que la gran pregunta no es otra que -¿Quiénes somos? ¿Quiénes éramos?, ¿Quiénes seríamos si hubiésemos actuado de otro modo entonces? No hay comienzos nuevos, unos mueren y otros siguen viviendo. Pero, aunque el tiempo degrada el estado de las criaturas que conforman la historia, entre toda esta devastación hay un acto que recoge todas las posibilidades, a través de la construcción de miles de historias, de miles de posibles historias que nos inspiran, nos repugnan, nos violentan, nos acaparan, nos destruyen y que no buscan responder a los grandes enigmas, en un mundo cada vez más complejo, sino que profundizan en preguntas a las que no siempre es fácil, ni siquiera, posible responder. ¿Qué significado tienen los trabajos que realiza diariamente Óscar, cada uno de esos trabajos que lo llevan a desdoblar su yo, a sufrir, a recordar, a matar o a morir? Es estimulante en su concepción porque en cada una de sus imágenes se profundiza en el movimiento en la acción hasta la extenuación, en giros sobre un eje invisible que trasforma los objetos y a sus artífices, y es la suma del esfuerzo humano por caracterizarse cada día en aquello que es, a la vez, construcción y destrucción y que se define en cada uno de los fragmentos que genera y que ensamblados son episodios de una narración que no rehuye la cara más profunda y oscura, a través de un seductor discurso capaz de ver, transgredir y violar todas las imposturas represoras que nos impone lo “real”.
Grazas a Dolores Miloro por achegarnos a súa reseña.

domingo, diciembre 23, 2012

moreas de merda...

Mierda de artista. Piero Manzoni

Podemos elixir a forma, en prosa... 
...y las informaciones sobre el nivel educativo de los españoles, que no son recientes sino que se prodigan desde hace muchos años, abarcando a varias generaciones de estudiantes, nos indican que nuestra ciudadanía, poco menos que analfabeta, no posee instrumentos críticos y, por tanto, es incapaz de sostener una democracia...(ler máis)[Rafael Argullol]


ou en verso...
Por mais que miro e asexo
pra esta masa informe e lerda
eu outra cousa non vexo
sinon moreas de merda.
Merda adequerida ou herda,
merda dediante i en pos,
grandes palleiros de merda
acugulada en montós.
Merda disposta en estiba,
merda debaixo e por riba,
merda a dereita i a esquerda.
Por iso penso que a perda
da espulsión foi positiva
pois liberoume da merda

[Celso Emilio Ferreiro]

miércoles, diciembre 05, 2012

A oposición, o parlamento galego e as boas maneiras, Xenaro García Suárez

Antony Gormley. The Brick Man (1987)

Grazas a Xenaro pola achega deste documento

A OPOSICIÓN, O PARLAMENTO GALEGO E AS BOAS MANEIRAS                                      
     Xenaro García Suárez


Eran finais do ano 1976. Ao remate dunha conferencia na Asociación Cultural de Vigo, daquela copada pola UPG, foramos tomar un viño. A conversa discorrera arredor da incipiente presencia da UGT en Citroên e noutras empresas, e sobre a tímida aparición dalgún dos poucos membros que comezaban a nutrir as exiguas ringleiras do PSOE nas asociacións de veciños ou en plataformas polo estilo.
         Sei que estaba presente Camilo Nogueira e que se falara da impostura dos que estiveran de vacacións durante os anos duros e que, agora baixo aquelas siglas, procuraban recuperar o tempo na nova andaina protodemocrática. A maioría dos asistentes sentenciara: non teñen nada que facer.
         A reconstrución das lembranzas son traizoeiras, e a respecto disto teño asumido desde hai moito tempo que o iso xa o dixera eu debe ficar á marxe de calquera relato, sobre todo se é en primeira persoa. O que si lembro e que o Camilo mais eu defenderamos posturas antagónicas, un -ao mellor até era eu, aínda que agora pense que defendín o contrario- mantiña que como ían a UGT e o PSOE lograr unha rápida implantación se a súa existencia era nula, apenas un par de militantes e sen ningunha presenza nas fábricas, no ensino ou na sanidade. Os que existían eran o PC e  Comisións, por dicilo así, desde sempre, e nos últimos anos a ANPG, o SOG, a UTEG o sindicato da sanidade, as comisións labregas e a rede de asociacións culturais que acreditaban a implantación de todo o que orbitaba arredor da UPG. Eran demasiados anos de traballo e de sacrificio para que en pouco tempo uns adventicios acadasen o noso nivel de implantación. Mais o Camilo -ou eu- tirando da literatura clásica ao efecto e, en definitiva, da historia, explicou que estaba moi claro cal era o papel da social democracia, e que naqueles momentos non sei cantas organizacións, desde a CIA até o Bundesbank, estaban a traballar arreo e con urxencia para facer do PSOE un partido de goberno e garantir así unha transición gatopardesca.
         E pasou o que pasou. E entre unha chea de franquistas por omisión –boa xente, mais con certa facilidade para mirar cara outra parte e que, sobre todo, tiña claro que se non se metía en leas podía vivir tan tranquila-, e outros que si militaran na clandestinidade, desde a LCR até o PC, dispostos a sacar rápido rendemento ao seu curriculum, foise organizando un exército fundamentalmente acomodaticio, cuxas ringleiras nutriron desde antiabortistas e xentes máis preocupadas pola súa carteira que por outra cousa, até algúns cidadáns de boa fe que unha vez iniciada a andaina democrática se apuntaban a aquel partido co mesmo acriticismo que se se houbesen dado de alta como socios dun clube de fútbol. A fervenza continua de marcos, e a confluencia de todos os poderes fácticos, fixo que o invento funcionase á perfección e, en definitiva, o PSOE foi a peza fundamental para que se dese a transición tan peculiar do fascismo á democracia que, malia o empeño de Vicenç Navarro e uns cantos máis, segue a ser presentada como exemplar por quen posúe o monopolio da información.  No PSOE, dende aquela até hoxe apenas houbo disensións – que eu lembre Gómez Llorente, Alonso Puerta e poucos máis-, e ninguén se desmandou da disciplina de voto nin do catecismo conxuntural, mesmo cando se abriron as portas para atacar os dereitos máis elementais.
         O día que redacto estas notas é o seguinte da homenaxe do PSOE ao conselleiro independente, de Gas Natural Fenosa, Felipe González, so a consigna  Democracia, libertad, derechos. Gracias Felipe. Supoño que a liberdade se referirá á de mercado, os dereitos aos dos consumidores sometidos ao réxime de oligopolio das eléctricas, e a democracia a poder escoller entre a ENDESA de Aznar, e o Gas Natural de Felipe. Semella que tamén nisto hai que incentivar o bipartidismo. Unha cousa non ten que ver coa outra e como era de esperar a convocatoria para recrearse nas pretéritas glorias foi un éxito.
         Conforme a situación social se ía facendo máis explosiva, agardaba, iluso de min, que dentro das filas do PSOE houbese un mínimo cisma, que alguén chegara, con toda a moderación que a socialdemocracia requira, a cuestionar frontalmente a arremetida escandalosa do capital finaceiro contra a propia existencia da maioría dos humanos; mais non. Non entenden a perda de votos, teñen que facer algo, tirarlle máis proveito ás novas tecnoloxías, ser un proxecto de maiorías, e por trinta anos, afortalar as organizacións, escoller novos líderes. Mais de discusión ideolóxica, de cuestionar definitivamente a sumisión ao capital financeiro especulativo, nada de nada. Ou quizais sí, mais con todos os matices para que non mude o substancial.
         Mesmo, perante a maioritaria reivindicación soberanista de Catalunya esquecéronse de que se o PSC, en parte, era algo distinto ao resto do PSOE foi porque existía antes do seu lanzamento a base da mercadotecnia alemá, e estaba a favor do dereito de autodeterminación. Tamén é certo que na andaina en común pouco se distinguiu o PSC do PSOE, mais algo sempre queda, e o imaxinario dun militante socialista catalán, supoño, tería máis que ver co PSC de Maragall que co PSOE de Bono.         
En definitiva, a vista do que está a ocorrer, da súa indefinición, da corrupción que parece que si pero non, o PSOE abanéase.  E é isto o que en verdade preocupa aos poderes fácticos, aos medios e poida que tamén ao PP.
         O  PSOE non ofrece unha alternativa críbel para saír da crise. Os seus retoques apenas diferirían nos prazos e nas formas das groseiras medidas que sen ningún tipo de pudor –¿hai algunha sociedade inmobiliaria ou de xestión sanitaria á que non pertenza o home da Cospedal?- implanta o PP, e non debemos esquecer tampouco que quen empezou a poñerse aos pés dos mercados cedendo a todas as extorsións foi un goberno do PSOE.
É completamente insultante que se siga a desprazar o centro de atención do que está a acontecer cara ás acusacións dunha das franquías maioritarias á outra, sobre pasadas culpas, sobre que calote foi máis importante ou sobre se na lista de agraciados multimillonarios no expolio das caixas pesaba máis a lista do PP ou a do PSOE. Ocórreseme: ¿tan difícil é presentar unha moción para declarar persoas non gratas –ou cidadáns sen escrúpulos-, desde De la Merced a Acebes e non sei cantos familiares de cargos do PP, pasando por Moltó e Serra, e por Gayoso, Pego, Rato, Méndez,..., e mesmo por todos os estómagos agradecidos que gozaron de viaxes, créditos ao 0% e múltiples prebendas só por ser submisos e levantar a man cando compría?
         Xa sei a contestación: todo foi legal. E todas as falcatruadas que deron na sobreexposición ao tixolo, tamén. E que a banca alemá quixera beneficiarse do suculento negocio montado sobre un lameiro, ídem de ídem.
             Entón, por qué non se deixan de lado cuestións menores -non polas súas consecuencias dramáticas senón porque non van ao mal de raíz- e centrase a batalla no fundamental? A estupidez do déficit cero e os recortes, xa comprobados os danos irreversíveis que causaron e seguirán a causar, son tan eficaces como as preferentes con vencimento en 9999. Pura verborrea disfrazada de técnica orzamentaria para que siga a gañar a banca e Alemaña cobre.
Xa abonda de reviravoltas e de contos podres. Que os especuladores e trileiros, Alemaña incluída, vaian cobrar, disimulen a expresión, a casa de Deus –quizais o Vaticano e os representantes doutros deuses teñan cartos a esgalla. A débeda ilexítima non se paga e xa está. ¿Que as consecuencias son tremendas? ¿que nos botan do euro? ¿que o FMI, a OCDE e o banco Mundial se cabrean? De acordo, xa veremos como nos amañamos, agás o da saída do euro non sería o primeiro caso na historia.
         Ademais, hai que repetilo até a saciedade: hai cartos abondo, nunca houbo tantos, o problema é a súa distribución, e nunca foi tan fácil para os especuladores e as grandes fortunas acumular tanta riqueza a tan pouco custo e con tanto descontrol.
         Calquera alternativa política realista, cualificada de tal por encarar a realidade sen someterse ao relato da ideoloxía dominante, debe facer fincapé en que unha débeda inmoral, inxusta e ilegal non se paga e, xa que logo, non se debe colaborar na prescrición das doses de vaselina necesaria para facer menos dolorosa a aplicación dos obuses camuflados en supositorios.  O outro piar, o fundamental, é a equidistribución. Insisto, hai moitos cartos, moitísmos, e é indispensábel unha continua mobilización esixindo outra distribución deles. Asumido isto tamén é certo que quen debe mirar para que as cousas así se fagan, quizais teña que renunciar a certas prebendas, situándose nos seus hábitos máis ao lado dos cidadáns do común que, poñamos por caso, dos empoleirados presidentes de consellos de administración, dos banqueiros ou dos ociosos membros das casas reais, reinantes ou destronadas. É unha mágoa que Olof Palme e Sandro Pertini –ou mesmo Eisenhower- xa morreran, a máis de un poderían darlle un curso acelerado de que ocupar o máximo grao do poder político non está rifado coa discreción e a austeridade.
         Despois do discurso de investidura de Feijóo, o voceiro de AGE, Xose Manuel Beiras, na súa segunda intervención falou de ética; algo extemporáneo moi fora de lugar, segundo concordaron ao día seguinte os cronistas dunha prensa que ás veces editorializa pedindo transparencia, recortes na administración e optimización do gasto, mentres se nutre de suculentas subvencións. Desde o palco algúns que todos coñecemos, dos que sabemos o que acumularon desde que se dedican profesionalmente á política, nin se inmutaron.
Na primeira intervención falou Beiras do franquismo actual; estou de acordo cos que din que se trabucou. Aparentemente agora hai liberdade de prensa, a prensa é libre de publicar o que lle pete, e visualizar a evidencia resulta bastante máis díficil que naqueles tempos. A información ao servizo das clases dominantes, chámense bancos ou petroleiras, nunha poboación cada vez menos crítica -é así, que lle imos facer- é moito máis difícil de desenmascarar. Sirva de exemplo como influíron nos resultados electorais o asunto das eólicas, o dos Audi  e o paseo de Quintana en barco; aqueles días non había outro tema. Porén, nas visperas das últimas eleccións, por moito que se empeñou o grupo La Región en falar da acaparación de contratos da Xunta por parte da irmá de Feijóo, o resto da prensa galega nin se fixo eco, a mesma prensa que hoxe –3.12.2012- exhibe catro páxinas enteiras pagadas pola Xunta e a Deputación de Pontevedra.
         Na primeira intervención, tampouco quixo Beiras saber nada dos supositorios de Feijóo. Deixando de lado as citas cultas, que supoño non lle virían nada mal a algúns dos que acenaban cun sorriso tipo kuru durante o seu parlamento, fixo fincapé no principio innegociábel sobre o que se debe basear calquera estratexia liberadora: hai máis cartos que nunca, coa correspondente posta en escena de enfrentamento con quen nestes momentos defende outra cousa, ou sexa, o reparto actual da riqueza e, polo tanto, os intereses do capital financeiro predador. Débese recoñecer tamén a corrección do discurso do BNG, desenmascarando os malabarismos de Feijóo e a súa verborrea baleira con cifras nesgadas para ocultar a penosa realidade. Contundente, no contido nacional e de clase (xa sei que tamén este termo esta prohibido pola modernidade).

         Ocórreseme que na tesitura actual o papel que se lle quere adxudicar ao PSOE é semellante ao que no seu momento xogou cando o da Transición exemplar. A situación é suficientemente grave para comprender que xa non é hora de parches. E moito me extraña que quen ve diariamente os seus dereitos coutados, quen queda sen vivenda ou quen pasa fame, canalice a súa desesperación através dunha oposición construtiva, se o único que pode construír é arranxando os cascallos da demolición.
         Dicir que a actual maioría parlamentaria e o partido que a sostén merece todo o respecto, porque gañou en boa lide as eleccións, é unha media verdade. A outra media é que non deixa de ser xestora dos verdadeiros causantes da crise, e para quen así o ten asumido non merece nin o máis mínimo respecto.
         As chamadas á sensatez ao PSOE para que sexa educado, colabore cos executores da demolición e se afaste da maléfica compaña de AGE e BNG, forma parte da mensaxe común de todos os cronistas da prensa subvencionada.
Un di que os discursos de AGE e BNG son de tempos pasados, outro que hai un señor que vai ao parlamento a insultar, outro que como se lle ocorre vir a estas alturas coa “alienación” e con todas esas parvadas marxistas. Tamén algún argumento ad hominem que nin se lles pasa pola cabeza aplicarse a si mesmos e ás súas cabeceiras, que só xogan a ser minimamente críticas cando ven perigar a fervenza de euros que, baixo as máis variadas modalidades, o goberno verte sobre elas.
         Ao decatarse de que a desfeita non ten fin e de que a situación se pode converter en explosiva, o capital financeiro necesita un policía bo que encamiñe a protesta polas civilizadas canles parlamentarias, e é aquí onde o PSOE está chamado a xogar un papel semellante ao que tan ben soubo xogar cando o da transición exemplar. Mais, por outra banda, corre o perigo de se esfarelar. Primeiro, por non ter nada que ofrecer para alén dunha faciana un pouco máis amábel que o ultraliberalismo esmagador. E segundo, porque cando tivo ocasión de facer algo, aínda hai pouco, votou en contra dos cambios da lei hipotecaria, poñamos por caso, e lexislou exclusivamente de acordo cos intereses do capital financeiro, mesmo acordando co seu pretendido adversario mudar a Constitución a toda velocidade. Hai culpábeis, e en política é indispensábel entoar o mea culpa, reparar o mal se é posíbel, e en todo caso saber retirarse a tempo. Se a socialdemocracia non ve a necesidade de rexenerarse máis aló duns lixeiros retoques cosméticos coa intención de recuperar o poder canto antes, para facer calquera cousa, non creo que siga a enganar a ninguén. E ante o perigo de que os seus votantes se muden cara a posturas máis radicais, incluídas as chamadas soberanistas, toda a preocupación é pouca. De aí que opinadores e xente de orde insistan na necesidade dun PSOE forte que aínda se dereitice un pouco máis, colaborando nos asuntos de estado para salvar o país, garantindo que unha chea de mangantes e especuladores poñan a salvo a súa escandalosa riqueza, condición sine qua non.
         Non hai que ser un lince, nin estar moi posto na historia da economía para decatarse de que o sometemento da vida cotiá ao capital xamais foi tan brutal. Non se trata de comparar en termos absolutos a situación actual coa Inglaterra da revolución industrial, mais se atendemos á taxa de variación da perda de dereitos sociais e económicos o declive non tivo parangón ao longo da historia. Algúns dereitos custaron suor e sangue, e se se lexislou a prol das clases populares foi en base a algúns feitos traumáticos. Durante intervalos temporais nos que a ameaza velada baixo diversas formas -o movemento obreiro organizado e, despois, a división do mundo en bloques- aconsellaba ir facendo algunha concesión balsámica. Agora os privilexios de clase deféndense cunha fachenda inimaxinábel: desafiuzamentos con débeda eterna, despido practicamente libre, que o FMI recomenda liberalizar máis,  e lexións de parados que non espertan a mínima solidariedade, e nin sequera a piedade da relixión na  que din inspirarse as bancadas do PP. O que se jodan, e que quen o pronuncio siga tranquilamente a ocupar o seu escano é todo un indicativo.

         E volvo ao parlamento galego e, por se acaso, fago profesión de fe: malia a xogar cunha baralla marcada, e de que a marxe de manobra de quen non ten o poder económico e moi pouca, o intento de lograr impoñer unha maioría social acorde cos intereses das clases populares debe deixar á marxe a violencia, mais non a intransixencia.
         Non sei que pensa facer o PSOE, non me consta que se estea a debater nas súas bases o papel fronte aos desmáns do capitalismo nesta nova fase, e se decidirá enfrentarse a eles, tamén no parlamento. Mais as posturas de AGE e o BNG están claras. A diferenza co grupo parlamentario que mantén ao goberno é esencial. Calquera símil, calquera metáfora ou calquera comparación con outra situación histórica semellante poderían ser interpretadas na súa literalidade –de feito xa o foron, mais fronte a un discurso preñado de cinismo, de que se o paro teu era máis, se o Bipartito non sei que, que se PEMEX non sei canto, que se defendemos a liberdade de idioma, e toda a enxeñería propagandística dirixida a ocultar as miserias dun país que se desfai -tamén demograficamente; non nace ninguén, e a mocidade máis preparada emigra-, o que pide o corpo, incluído o electoral, non é precisamente compadreo e adulacións; ¿por que a oposición vai ter que parabenear ao presidente electo?
         O goberno apoiado polo 24% de votantes ten que entender que a política non remata aí, e que a súa colaboración administrando as medidas amputadoras do estado de benestar, em contra das clases populares, non é inocente. Xa que logo, a oposición entre PP e AGE e o BNG é obxectivamente frontal. Non son adversarios, son inimigos –de clase, sen que por iso teñan que se insultar demasiado, mais tampouco deben ocultar a verdade; sería necidade unha vez o fel, como dicía o poeta, toca a alma.
Con toda contundencia e sen contemplacións, AGE e BNG, facendo propostas rupturistas en coincidencia con outros movementos, talvez cheguen a configurar unha maioría social ampla que no seu día poida ter o seu reflexo nas urnas. E coa velocidade con que se están desenvolvendo os acontecementos, ¿quen nos garante que haxa que agardar até dentro de catro anos?
         Claro que tamén poderán transcorrer catrocentos, ou mesmo puidese acontecer que o planeta se faga inabitábel para sempre, desfilando os cidadáns do común ao ritmo marcado polos cada vez máis poderosos, até que a Terra sexa fagocitada polo Sol.
         E remato con outro encontro co Camilo, desta vez fugaz, hai algo menos dun mes. Apenas cinco minutos xuntos cando casualmente nos atopamos de camiño a unha homenaxe ao profesor Rufo Pérez. Preguntoume que pensaba de  AGE, do raro que fora que de darlle apenas un deputado nas sondaxes aos poucos días pasaran a darlle cinco, e que se a Voz de Galicia non sei que. Desta si que me lembro do que lle respondín, mesmo botando man do “xa o dixera eu” que me teño prohibido. Segundo o meu punto de vista o electorado visualizou aos deputados do BNG, malia teren defendido posicións correctas, como a uns máis, que non renunciaran a certos “privilexios”, que en condicións de normalidade non chamarían a atención, e sen velos amosárense nas formas coa contundencia que estes tempos requeren. A xente – continuei- estaba agardando por algo distinto e, ou ben non identificaba como tal a AGE, ou se o facía o éxito electoral estaba garantido.
         Creo que desta vez tanto AGE como o BNG souberon asumir o seu papel, e ás veces non lles ficará outro remedio que denunciar a hipocresía con toda a dureza que cómpre, e os medios –como xa dixen, subvencionados- arremeterán contra eles. Os seus voceiros só nos lembrarán en cada ocasión que na historia da humanidade nada se conseguiu coas boas maneiras, un invento da burguesía que ben é certo fai moi agradábeis as relacións persoais; mais a política é outra cousa.
         ¿E o PSOE?  De seguir así debería preguntarse se non sería este o momento idóneo para volver empezar de novo, mais desta vez sen contar coa axuda alemá.