jueves, octubre 01, 2020

Fuentes para el estudio de la obra de la escritora Concha Castroviejo


 


Llegué a Concha Castroviejo tirando de los siempre feraces hilos de la investigación sobre Rosa Chacel. Sabía que detrás de este nombre se encontraba una obra interesante y enseguida abrí una ventana al pasado de esta mujer que siempre ilustra y reconforta. Su novela Víspera del odio, la única que leí hasta el momento, es un relato estremecedor del sufrimiento que para nuestro país, nuestra cultura y sobre todo para las mujeres, supuso la dictadura y el exilio. Una pérdida que sólo dejará de ser irreparable cuando recuperemos estas voces que son el susurro de lo que hoy es nuestra vida. Mi humilde contribución al acto de esta tarde es una recopilación de fuentes para el estudio de la obra de Concha Castroviejo. Agradezco a Iago Castroviejo el haberme prestado parte de su obra.

Mi contribución para la difusión de la obra de esta autora consiste en una recopilación de fuentes, tanto bibliográficas como documentales. La gran mayoría de las referencias las podéis localizar en la Biblioteca de la Universidad de Vigo. 



Castroviejo, Concha. Dos Arquivos do trasno, Grial, Vigo, nº78, p.501-502. Nanina Santos. Consello da Cultura Galega.
____  O espello no serán. Grial, Vigo, nº52. Nanina Santos. Consello da Cultura Galega.
____ Los Pazos de Ulloa. Revista de Occidente, Madrid, n.53, 1967. Nanina Santos. Consello da Cultura Galega.
____ Años de colegio, La Estafeta Literaria, n.320-321, 1965. Nanina Santos. Consello da Cultura Galega.
____ Mujeres sin importancia, Galicia Emigrante, Buenos Aires, nº6, 1954. Nanina Santos. Consello da Cultura Galega.
____ El inaudito teatro de Borobó, Presencia de Curros y D! Emilia, Vigo, Galaxia, 1951, Colección Grial, 3. Nanina Santos. Consello da Cultura Galega


BIBLIOGRAFÍA SOBRE CONCHA CASTROVIEJO.

Borobó. Anacos. Atlántico diario (5,6,7,8,9 agosto de 1991).

____  [R. García Domínguez). As películas de Antón Beiras e ss, O novelo dos anacos e outros exemplos, Santiago de Compostela, Universidade, 2002, p. 84-105. 

Bravo Villasante, Carmen. Historia de la literatura infantil española. Madrid, Escuela Española, 1979, p. 237-238

Cadarso, Antonio R. El disfraz masculino de Concha Castroviejo. La Noche

Fernández del Riego, Francisco. Memoria de Concha Castroviejo, La Voz de Galicia, 15-3-1996. p.8.

Larraz, Fernando. La «operación retorno» de la narrativa en elexilio en la prensa diaria del Franquismo (1966-1975). Los casos de ABC, Informaciones y Pueblo. Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica 52 2011, vol. 29 171-195. [disponible texto completo]. Se trata de un artículo muy interesante que comenta pormenorizadamente la labor de Castroviejo en el diario Informaciones, publicación de referencia para conocer la literatura de los años de la transición y el exilio, y donde periodistas de la talla de Juan Pedro Quiñonero hicieron posible el conocimiento en España de la obra de Rosa Chacel. 
Marco, Aurora. Castroviejo, Concha, Diccionario de mulleres galegas. Vigo, A Nosa Terra, 2005.

Marco, Joaquín y Gracia, Jordi. La llegada de los bárbaros. La recepción de la literatura hispanoamericana en España, 1960-1980 Barcelona, Edhasa, 2004, p. 1183. 
Marra-López, José Ramón. Castroviejo, Concha: Víspera del odio. Barcelona, Ed. Garbo, 1959. Ínsula, 1960, 163, 10.
Mieza, C. “Concha Castroviejo” entrevista de 1972 en La mujer del español, Barcelona, Marte, 1977, p. 123-137.
Perretta, Gilda. Como un caracol sin concha. La experiencia del desarraigo en "Los que se fueron", de C. Castroviejo. En: Crespo Vila y Pastor, Sheila (2017). Dimensiones: El espacio y sus siginifcados en la literatura hispánica. Texto completo del libro.
Torres Nebrera, Gregorio. La narrativa de Concha Castroviejo. Anuario de Estudios Filológicos, v.XXXV, 2012, 215-233. [disponible texto completo en enlace y versión en papel en Biblioteca de Filología y Traducción de la Universidad de Vigo]
Santos Castroviejo, Nanina. Concha Castroviejo. Unha muller na fronteira. Grial: revista galega de cultura, n.188, 2010, pp. 132-139. [disponible en la biblioteca de Filología y Traducción, Universidad de Vigo]

Valdivieso, Teresa L. El drama de lo tangencial en "Víspera del odio" y "Una mañana cualquiera. Letras femeninas, v.12, n.1/2 (primavera/otoño 1986), pp. 24-33. [localizable en la biblioteca de la facultad de Filoloxía e Traducción de la Universidad de Vigo].

FUENTES DOCUMENTALES 

Consello da Cultura galega. Nanina : Concha Castroviejo
Recuperado o 01/10/2020 do Álbum de Galicia. Biografía, fotos y publicaciones digitalizadas de Concha Castroviejo en el Consello da Cultura Galega. 

Archivo de la la escritora Carmen Conde, cuyo catálogo está accesible en la web del Patronato Carman Conde-Antonio Oliver, se conservan los siguientes artículos publicados por Concha Castroviejo en los diarios Informaciones, Hoja del Lunes y ABC

  • Dos libros africanos. En: Informaciones. 20 julio 1962.
  • Libros y revistas. En: Hoja del Lunes. 28 octubre 1968. (Acompaña tarjeta de visita de Concha Castroviejo Blanco – Cicerón). 
  • Una época literaria en los recuerdos de Concha Méndez. En: ABC. 4 octubre 1970. 
  • La vuelta de un poeta. 1 septiembre 1975.
  • El poder, el amor y otras historias. 28 de agosto de 1978. 
  • El premio Nobel : Isaac Bashevis Singer. En: “Hoja del lunes. Madrid, 9 de octubre de 1978. 
  • Un epistolario. En: “Hoja del lunes”. Madrid, 12 de enero de 1981. 
  • Averiguaciones y reincidencias. En: “Hoja del lunes”. Madrid, 12 de enero de 1981.
  • La vida cercada: José Luis Sampedro: Octubre, octubre. En: Hoja del lunes. Madrid, 16 de noviembre de 1981.  



Si queréis aproximaros a la dificultad real que tenía cualquier mujer que osara hacer literatura hace poco más de medio siglo en nuestro país, aquí os dejo un explícito artículo sobre la obra de Concha Castroviejo, "Víspera del odio". Lo firma un tal Antonio R. Cadarso, que dice ser su amigo. Pues menos mal, porque la felicitación que le dedica es todo un alarde de misoginia y ataque frontal a la literatura escrita por mujeres. 


(cortesía de Iago Santos Castroviejo)



martes, septiembre 22, 2020

Veinte razones para leer Estación. Ida y vuelta, de Rosa Chacel, editada por Cuadernos del Vigía (en construcción)

Fuente de la imagen: Ed. Cuadernos del Vigía

1. La primera novela española plenamente de vanguardia, fue escrita por una mujer, y de la generación del veintisiete. Puede que fuese precisamente el exceso de experimentación vanguardista lo que llevase a Ortega a incumplir su promesa de publicación y que "tan solo" le abriese a la escritora las puertas de Revista de Occidente, donde solamente dos mujeres, Chacel y Zambrano sortearían la misoginia científica de la época. 

2. La única que se inserta con pleno éxito en la estela de la técnica y estética narrativa de Joyce. 

3. La confirmación de que la del 27 no fue sólo una generación de hombres poetas, sino de mujeres poetas y narradoras excepcionales.

4. La prueba de que lo que se conoció 25 años después de la publicación de esta novela como Nouveau Roman, ya estaba prefigurado aquí. 

5. La utilización de la técnica de lo visual en la literatura -ékfrasis- que demuestra la enorme capacidad creativa de Chacel en el dominio de la interacción de la visión, que es el modo de percepción propio de las artes plásticas, en la literatura. 

6. Una obra de arte total, en donde los efectos pictóricos, escultóricos, arquitectónicos se unen a los recursos textuales para crear una forma totalmente novedosa de arte en que la obra sólo la crea el lector que se "somete" a un modo de percepción totalmente novedoso y del que carece de toda experiencia.

7. La ruptura absoluta de la trama convencional para construir un texto que con un lenguaje diáfano construye una historia que supone un reto en cada párrafo, en cada línea, porque exige el abandono de cualquier prejuicio de lectura de un texto literario.

8. El existencialismo en estado puro, también mucho antes de El ser y la nada, de Sartre/Beauvoir. La constatación de que la mente, la cociencia, puede ser, es, la auténtica dramais personae.

9. La razón vital de Ortega convetida en personaje literario. El absoluto respeto al magisterio del filósofo español y la absoluta determinación de Chacel a reinterpretarlo, consiguiendo un texto orteguiano mucho más allá de Ortega. 

10. La interdependencia de lo racional/emocional imprescindible para la creación y la vida.

11. El impulso genésico, o la determinante dependencia de Eros en la circunstancia vital.

12. La intercambiabilidad, o la performatividad del género, 65 años antes de la articulación filosófica de este discurso por Judith Butler.

13. La posibilidad de que las lectoras y lectores en España puedan comprender un texto que no ha sido entendido en un siglo, a pesar de constituir una novela absolutamente moderna e imperecedera. 

14. El afán de comprender a la juventud de cualquier época como condición absolutamente necesaria para articular sociedades respetuosas y capaces de diseñar contextos de futuro dignos de ser vividos. 

15. Aceptar e al reto de una autora que ya nos avisa de que el que quiera seguir este relato tiene que someterse a un acto tan difícil como doloroso, que es dejar en suspenso su memoria y hacerlo sin escándalo. 

16. Replantearse las etiquetas que han fijado muchas veces erroneamente a las obras de arte en espacios e imaginarios irreales impidiendo el disfrute de los mismos. En el caso de Chacel, el recalcitrante rótulo de "literatura deshumanizada" que impidió durante mucho tiempo la lectura de sus textos. 

17. Disfrutar de un texto que penetró en una senda literaria totalmente nueva en nuestro país en la que se atisban reflejos de jinetes tan relevantes como Unamuno, Baroja, Valle-Inclán o Ramón Gómez de la Serna. 

18. Disfrutar de las creaciones literarias a que pueden conducir las inteligente y sugestivas lecturas que Chacel hizo de Dostoiesvski, Balzac, Nietzsche, Platón...Schopenhauer.

19. Rescatar a nuestras Chacel filósofa de la que ya en 1931, poco después de la publicación de Estación. Ida  Vuelta, Revista de Occidente publicó su interesantísimo artículo sobre el la relación entre los sexos, que todavía hoy permanece olvidado  -no se reeditó desde 1931- a pesar de que aporta ideas que aún son vetas sin explorar en la comprensión de las relaciónes sexuales y de la conflictividad de las relaciones de género.

20. El absoluto respeto, religioso casi, por la perfección de la lengua, el mismo que como escultora demostró con la materia, con la forma. 

(estas son mis razones sin orden de importancia y que se me ocurren de repente, pero dije veinte como podría decir cincuenta)

Gracias a Editorial Cuadernos del Vigía por esta preciosa edición.



sábado, agosto 15, 2020

O libro da filla, Inma López Silva

 


A lectura non sempre é só un pracer. Nin a escritura. Moitas veces, coma no caso do Libro da filla, de Inma López Silva, é tamén un compromiso ético. Ocorre con novelas como 2666 de Bolaño. Son relatos sobre un tipo específico de mal, o exercido contra a muller. Lembrei a Bolaño porque atopei na escrita de Inma certa lembranza a aquel rexistro pericial-literario que nos mergullaba nunha lectura que obriga e ollar de frente os excesos de violencia cuxa existencia adoitamos rexeitar, ou cando menos esquivar de xeito cotián. Cicais porque a violencia específica contra a muller, sexan feminicidion case institucionalizados coma o de Ciudade Juárez, entre tantos, ou as violacións de nenas polos seus pais ou familiares, son temas dos que todavía non se pode falar moi alto. O feito de que sexa o amor o tema de fondo sobre o que se artella a desgraza do Libro da filla, fai moito máis arrepiante o encontro co mal. Ademais, o mal extremo atorde. Hannah Arendt, que afondou no tema en milleiros de páxinas, falou da banalidade do mal a xeito de explicación de feitos tan absolutamente dolorosos como o exterminio masivo nos campos de concentraicón. Non atopo moita diferencia entre os procesos históricos de aniquilación case industrializada de determinados grupos de persoas pola súa pertenza a un determinado grupo relixioso, político, étnico ou cultural, cos fenónemos diversos de violencia contra a muller. Non penso que Arendt se referise co concepto de banalización ao carácter do mal como cousa común, pero o certo é que eses fenómenos teñen ese carácter de vulgares, insustanciais e ordinarios. Consideralos feitos como extraordinarios significaría arroupalos cunha certa auréola de admiración ou, cando menos, como algo moi esporádico e irremediable contra o que nada se pode facer. Coma se se tratrase dun furacán ou do impacto dun meteorito. É evidente que dende esa posición desartéllase toda posibilidade de loita de rehabilitación social. Considerar como algo extraordinario os asasinatos de mulleres ou as violacións de nenas dentro do ámbito familiar convida a aceptar de xeito pasivo un feito contra o que nada se pode facer porque forma parte da idiosincrasia do home. Bolaño, Arendt, Inma, e tantas outras, contribúen a erguer o veo protector que agocha ao mal para deixar ao descuberto a súa desacougante ordinariez. Dende a ficción, os extensos parágrafos de informes periciais de 2666 de Bolaño, ou a pormenorizada análise e comportamento emocional dos personaxes do Libro da filla, de Inma, actúan de xeito completamente equivalente á argumentación do ensaio de Arendt. Escoitar a indiferencia e frialdade das respostas de Eichmann ao xuiz (hai documentaión audiovisual) alegando coa cortesía e amabilidade dun velliño indefenso que el o único que fixera fora levar os trens ao seu destino, causa a mesma parálise e estupor no lector como a rutina e vulgar descripción das esceas do crimen de Bolaño ou o devir cara comportamentos totalmente abxectos dos personaxes emocionalmente sanos, polo menos en apariencia, e de moral irreprochábel do Libro da filla de Inma. Unha novela valente que nos enfronta de xeito moi eficaz non só á posibilidade de formar parte deses individuos que cometen actos horrendos, senón de coadxuvar no mantemento dos mesmos se os seguimos ollando como cousa extraña a nós mesmos. 



jueves, mayo 28, 2020

Cuaderno de J. Perianes. La caída es libre (post post)


J.Perianes. Galería Max Estrella
Cuatro líneas y ya tenemos una historia. Así es el dibujo. Sencillo y pertinente. ¿Qué es la perspectiva? Una cuerda y un clavo. Y ya está. En este cuaderno de J.Perianes está la sencillez del trazo certero que dibuja confinamientos inauditos. El desasosiego de lo real se hace dibujo que provoca una cierta paz, como de la materialización de la incertidumbre imposible de expresar con palabras. Y a la vez un toque de suave comicidad que hace digerible lo descomunalmente anormal. Porque no hay miedo. Son unos trazos seguros que confirman lo inteligible de este contexto desconcertante. Y ahí, en este punto, en esta comprensión de lo que todos parece dar por paranormal, por distópico, encuentro la mano que nos tiende el arte en el abismo. Hay ciertas claves, ciertas seguridades, y quizás porque son tan evidentes, nos insultan al reconocernos como  perfecctamente ciegos. Podemos sentirnos parte de una comunidad infame y no solidarizarnos con la estupidez. Y esto, creo que consigue transmitirnos alguno de estos dibujos. No es poco. Y hacerlo con nitidez, con gracia, con cierto temple que da consistencia a la ingravidez. (la caída es libre. El subrayado es mío).
Buen proyecto el de la Galería Max Estrella.

jueves, abril 09, 2020

Inmunidad de rebaño. La sociedad del desconocimiento

Cada día mueren cientos de personas como consecuencia directa de un mundial y monumental fallo de sistema. El mundo se ha despistado desde hace más de dos décadas, más o menos desde la introducción masiva de las tecnología de la comunicación. Mirar pantallas compulsivamente nos ha hecho perder el tiempo necesario para mantener la profesionalidad en nuestros trabajos. La libertad que hemos disfrutado ha sido consecuencia de un espíritu crítico producto de la revolución de las luces, de la inteligencia, del prestigio de la creación. La creación no tiene apellido. Es arte, es música, es diseño, es invencion de nuevas herramientas y es descubrimiento de nuevas fórmulas para vivir mejor, cuidándonos y cuidando el entorno, que es lo que hace posible la vida. Pero nos hemos despistado; los millones de horas escamoteados a la investigación de verdad en pro de una impostura para estar a la última en cualquier especialidad, en cualquier ámbito del conocimiento se cobran su precio. Lo estamos pagando. La mercantilización del saber vía acumulación del capital cientifico a manos de multinacionales del sector editorial ha dificultado, imposibilitado el acceso a la información mínimo que exige toda tarea de investigación: el análisis previo del conocimiento existente para avanzar el campo de investigación. (quien puede atreverse ahora con repositorios en abierto -este es otro tema- que ofrecen 15.000 artículos sobre coronavirus? La supeditación de la investigación a la obtención de un currículum diseñado con poca empatía por lo social y lo auténtico ha hecho el resto. Y ahora desaparecen vidas. Pero tan grave, si cabe, porque seguirá siendo la garantía de la desaparición de más vidas, es la desaparición de ideas. El sometimiento, la obediencia, la falta de espíritu crítico, ya obsesivamente menospreciado por la frivolidad de las redes sociales, está convirtiendo incluso a las personas más intelectualmente inquietas, en individuos temerosos de ofrecer una opinión contraria a la idea dominante. Y la idea dominante se expresa con metáforas bélicas. Nos hemos deslizado por la pendiente del algoritmo y quizá el rebaño inmune no tenga otra visión en el horizonte que  la obsesión por no quedarse atrás en una brecha digital de la que ya no hablaba nadie. Era un concepto demodé. Todos parecíamos estar en la onda. Y no, claro que no. Hay alumnos que no tienen medios para seguir clases virtuales, hay miles de trabajadores que no pueden teletrabajar porque la vida no es estar conectado a un ordenador. Están en riesgo las ideas, amigas y amigos. La ideas son todo lo contrario a un "me gusta" o a la repentización y repetición de unas notas ajenas. Si no compenemos no habrá música. Las notas estarás sólo al servicio de sintetizadores preprogramados para atolondrarnos con monótonas sintonías. Las ideas son la vida, los laboratorios son la vida, las bibliotecas son la vida, los libros son la vida, las ideas originales de los que han pensado antes que nosotros, son la vida. No somos seres virtuales, no somos rebaño; atrevámonos a seguir pensando por nosotrxs mismxs y sobre todo, atrevámonos a escribirlo y debatirlo. Adelante!!

jueves, abril 02, 2020

El presente


Tenemos el presente, y tenemos el pasado. Eso, por mantenernos fieles a la creencia en la existencia de un tiempo lineal, porque en alguna seguridad tenemos que anclarnos para observar el paisaje. Son dos elementos sobre los que reflexionar, pero parece que no hay tiempo. De modo que, sin querer, hemos girado, ya no estamos en la linealidad. Pero disimulemos, mantengámonos firmes para doblegar esta línea que ya no nos da seguridad pero es la que tenemos. ¿qué hacer? Las reflexiones, de las mentes más entrenadas en el pensamiento y la especulación filosófica más conocidas, Zizek, Byung-Chul Han no me convencen, cuando sólo hace unas semanas me deleitaba y complacía en sus lecturas. Ahora  parecen insostenibles. Por una vez me convencen más mis afines, mis compatriotas (a mi, que la patria nunca me emocionó lo más mínimo) como  Arnau Navarro en "la hora de la filosofia", o Muñoz Molina, en El regreso del conocimiento. Tengo pocas seguridades en la vida, pero esta de que el virus se coló por el despiste generalizado y la estulticia mundial no la pongo en duda. Llevamos, al menos 20 años despistados, haciendo como si todo diese absolutamente igual, perdiendo interés en nuestras profesiones y en los valores que nos sostienen como comunidad. La belleza y el bien son rasgos del mismo rostro que el de la sabiduría. Hemos perdido cuando dejamos que se invirtiese la pirámide de valores. Y la cosa se perdió cuando le hemos transmitido a nuestras hijas e hijos esta apatía. De modo que la generación que está ahora al mando, por decirlo muy vulgarmente, es la que ha sido educada en ese desierto de lo real. La filosofía es lo único que nos puede salvar, porque como sostiene Arnau, si no hacemos las preguntas que interesan, la ciencia no se pondrá a especular para obtener las respuestas. Pero ¿hay alguien en el ágora escuchando?. He vuelto a facebook, una red de la que huí despavorida en 2008 y no me reconozco en los miles de comentarios que en esta situación de supervivencia siguen hablando de intereses políticos, intereses económicos y falta absoluta de piedad. Mi abuelo, si te quedabas mirando un objeto, recuerdo, se levantaba y te lo acercaba. Mi madre se mostraba contrariada por no poder visitar a enfermos desconocidos. A mi siempre me pareció exagerado ese afán de mis ancestros del bien por el bien, como el arte por el arte; hasta ahora no supe que era la clave de la supervivencia. Una palabra esta, que una amiga, L. mencionó hace un par de meses antes de la pandemia para animar a mi comunidad universitaria a recuperar el valor de la información científica y la colaboración como elemento de salvación. Se rieron. Que broma macabra, porque estoy segura de que ella, la más desvalida, la más ignorada y vulnerable, estoy segura de que sobrevivirá. Porque la sentatez salva. Un abrazo a todas y todos. Seguiremos por aquí. Siempre aportando. 

PD. los comentarios, como la mayoría me los hacéis llegar por whatsapp y considero que son voces siempre sensatas, los comparto, aquí; los blogs, lamentablemente han pasado casi a ser arqueología, pero es necesario levantar piedras, así que ¡vamos allá! 

viernes, marzo 27, 2020

Cuento: Evi y el hombre de hojalata

Echo mucho de menos estos días a las personitas, a los niños y niñas que nos alegran la vida. A ellos dedico este cuento que hace ya muchos años me inventé para mi hija. Es un cuento interminable, porque podemos tirar de muchos hilos. Creo que os gustará la historia de Evi. Si es así y os apetece os invito a hacer un dibujo del hombre de holalata y enviármelo. Los iré poniendo aquí y seguro que nos divertirá muchísimo ver todas los dibujos juntos


lunes, febrero 03, 2020

La melancolía en tiempos de incertidumbre, ( II )

imagen: the Threatened Swan; Interpreted later as an Allegory on Johan de Witt. [óleo sobre lienzo, 1650]. Imagen editada a partir del original facilitado por el proyecto RijksmuseunStudio



(...) La filósofa reconoce que su ensayo es resultado de la preocupación que le produjeron los resultados de la investigación de la científica Trudy Dehue, sobre la depresión en su libro De-depressie-epidemie (la epidemia de las depresiones). 
La tristeza, es una emoción que no está de moda, no cabe ninguna duda; hoy todo el mundo presume de tener una vida plena, feliz e interesante. Es curioso, porque mostrar irritación, ira o violencia tiene su punto de fascinación -los haters están de moda- pero exhibir angustia, tristeza o preocupación puede acarrear un rechazo insoportable para la mayoría de las personas. ¿o será precisamente al revés? ¿no será la ira, el resultado precisamente de la represión de la tristeza?. En todo caso, el fenómeno es palpable. Dense una vuelta por facebook y contemplen y contémplense con la objetividad que puedan, verán lo espantosamente ridículos que podemos ser cuando ya la indentidad propia no es esa persona que fuimos construyendo poco a poco engarzando valores, emociones, lecturas o experiencias, sino un producto con el que regateamos en un mercadillo social al que acudimos aterrados por el miedo a la soledad de encontranos con nosotros mismos. Porque la soledad y la tristeza son una pareja indisoluble, que funciona bien sólo cuando se tiene una elevada idea del sí mismo que nos hace insobornables. Y las personas insobornables no saben regatear, se dejan desvalijar por una frase perfecta, un paisaje, una caricia o un pensamiento. Ojalá la cara positiva del Brexit se extendiese hacia un Facexit más que necesario . (...)
fuente de la imagen en diario.es
 (interesante entrevisa con la autora)

La ciencia, de momento no garantiza la eficacia de los fármacos en el tratamiento de los estados depresivos; persistir en un abordaje exclusivamente neurobiológico no ofrece soluciones. Estamos en un mundo científico, así que el enfoque filosófico de la melancolía clásica y de la depresión moderna propuesto por Hermsen, no goza del mejor contexto para su recepción, pero si queremos evit
ar la variante patológica de la melancolía que aparece cuando predomina el sentimiento de angustia frente a la pérdida, nos conviene tener en cuenta otros enfoque, ya que hoy estamos peor preparados que nunca por el debilitamiento de estructuras (familia, estado, religión) que hasta hace poco gozaban de más prestigio y eran más eficaces en apoyo a las personas en situación de angustia. Hoy estamos peor preparados que nunca para afrontar situaciones que requieran el cuidado y apoyo del entorno. Y una de las razones para que esto ocurra es el continuo recurso a etiquetas de identidad, como fe, clase, raza o sexo, a las que se refiere Kwame Anthony Appiah en Las mentiras que nos unen, que prococa la división del mundo en grupos que se hostigan continuamente. A nivel individual, además, la absoluta dependencia de tecnologías de comunicación que nos encasillan, etiquetan y limitan con el imperio del "me gusta", nos convierte en presas de nuestra identidad digital, pues nos incapacita para la crítica, pues la diferencia se interpreta siempre como una ofensa y no como una oportunidad para el debate, que es la lógica en que debe basarse todo sistema democrático. 


viernes, enero 31, 2020

La melancolía en tiempos de incertidumbre, Joke J. Hermsen ( I )

Pudo ser el airado cisne de la portada el reclamo que me empujó a adquirir este bellísimo ejemplar, o una reseña leída al vuelo en la que se mencionaban los emblemáticos nombres de mis queridas y admiradas filósofas. Si, eso fue, ahora lo recuerdo; en algún sitio leí que la autora era conocedora de Arendt y Salomé, dos magníficas (en tu nombre, María Jesús, maestra) y corrí a la Casa del Libro con una urgencia un poco incontrolada.

Es enigmático el cisne, y hermosísimo además este del cuadro de Asselijn que nos remite directamente a la ira de la que hablaba el libro de Pankaj Mishra. El cisne airado es una metáfora perfecta de esa furia con la que reaccionan hoy la mayoría de las personas cuando alguien no comparte su opinión. Mostrar desacuerdo se interpreta casi siempre como una ofensa, por eso el autor hindú eligió esa palabra, ira, para definir el mundo actual; una época en la que el resentimiento parece ser el factor determinanate de la extrema conflictividad y violencia. Hermsen también trata de desentrañar las causas de la tensión en la que vivimos, y las encuentra en la transformación de la melancolía en el miedo y agresividad con que reaccionamos cuando nos sentimos amenazados por peligros, sean estos reales o imaginarios. Es muy revelador que estos dos libros, de extraordinaria erudición y profundidad de análisis coincidan en los presupuestos básicos de sus conclusiones. También es tranquilizador, pues conocer las causas del problema es la única vía para diseñar posibles soluciones.


No es difícil de entender, además, que ante una situación de carencia, desigualdad y violencia, la ciudadanía se sienta amenazada, y que ese miedo, combinado con una deficitaria capacidad de análisis empuje irremisiblemente a buscar chivos expiatorios siempre eficaces para manipular a una poblacíon incapacitada y remisa para enfrentarse con análisis mínimamente complejos.

Los populismos autoritarios asoman de nuevo por las costuras de nuestros frágiles sistemas democráticos para ofrecer las cabezas de los presuntos culpables que les permitan narcotizar a una población previamente amedrentada y conseguir así la sumisión que nunca soñarían obtener de una ciudadanía despierta intelectualmente y con capacidad crítica para juzgar por sí misma el contexto en que se desarrollan sus vidas.

El perro que amenaza al cisne de la portada no es el Islam; no se trata de un conflicto de civilizaciones, pero tampoco es el "ilegal", el "inmigrante", el "refugiado" ni el "buscador de fortuna", nos dice la autora. No es el homo sacer, que los engloba a todos del que habló Agamben, ni el poscrito a quien en el imperio romano desterraban de la polis, arrebatándole todos los derechos y condenándolo a vivir en la ilegalidad. Estos son los chivos expiatorios que tienen que pagar por nuestro miedo al terrorismo, por el cambio climático y por nuestras crisis financieras, y además, los hacemos cargar con la culpa de nuestra pérdida de identidad y de la desaparición de nuestras tradiciones. En la base de esta situación hay un malestar en la ciudadanía que la autora relaciona con un profundo estado de melancolía que se refleja en el elevado número de personas que sufren algún tipo de depresión. Históricamente, desde la acedía medieval hasta la depresión actual pasando por el Weltschmerz y el spleen del siglo XIX, siempre se ha nutrido de sentimientos de miedo, carencia o pérdida. Pero el estado de melancolía,  nos previene Hermsen, puede derivar por dos pendientes de consecuencias bien distintas. Podemos sentir el deseo de buscar lo que hemos perdido y de esta forma estimular nuestra creatividad, o bien alimentar nuestro sentimiento de nostalgia desconfiando del presente y temiento al futuro, convirtiéndonos en pasto de los populistas que apelan a este sentimiento para hacerse con el poder. Esto es lo que está pasando en Estados Unidos -en donde Trump se percató de la eficacia del slogan make merica great again-, como en Europa, con líderes que proliferan prometiendo proteger identidades nacionales frente a amenazas externas. La autora insiste en la importancia de este sentimiento de pérdida y nos ofrece en su ensayo un sustancioso devenir de la melancolía desde el arte, la música, la historia o la filosofía.


TEXTO COMPLETO. Nosotros los refugiados, Hanna Arendt

jueves, enero 30, 2020

Los orígenes del totalitarismo, Hannah Arendt. Relectura obligada.


Cómo en posible que Hanna Arendt parezca hablar con tanta nitidez de nuestro tiempo en su ensayo Los orígenes del totalitarismo, escrito en 1951?.

Joke J. Hermsen en su lúcido ensayo La melancolía en tiempos de incertidumbre, nos recuerda que tras las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos que dieron el poder a Trump, muchos comentaristas remitieron a este libro de cabecera sobre los totalitarismos con el que Arendt se consolidó como pensadora política, aludiendo especialmente a las siguientes palabras del prólogo:



"Este momento de tensa expectación es como la calma que sobreviene cuando se han extinguido todas las esperanzas. Ya no esperamos una eventual restauracion del antiguo orden mundial, con todas sus tradiciones, ni la reintegración de las masas de los cinco continentes, que se han visto arrojadas a un caos producto de la violencia de guerras y revoluciones y de la decadencia creciente de todo lo que ha quedado en pie. En las condiciones más diversas y las circunstancias más dispares, observamos cómo se produce un mismo fenómeno: expatriación y desarraigo en una escala sin precedentes. Nunca ha sido tan imprevisible nuestro futuro, y nunca hemos dependido tanto de fuerzas políticas de las que no cabe esperar que sigan las leyes del sentido común". 


En España nunca se leyó mucho a Arendt, pero tampoco a Zambrano, ni a Chacel, ni a Ortega, tampoco a Simone Weil, ni a Isaiah Berlin, ni a Lou Andrea Salomé [et.al.]; ojalá se cumpliera aquel consejo que Brosdky le dio a Vaclav Havel, de darle un libro a cada ciudadano, un sencillo acto que  bastaría para hacer de este un mundo mucho mejor. Tampoco estaría mal no llamarles bibiotecas a espacios vacíos ni devolver el dinero destinado a la compra de libros en nuestra biblioteca de la Universidad de Vigo a su destino, comprar libros y enriquecer el fondo bibliográfico, porque nunca, nunca dejarán los paniaguados de reclamar su ración por más democrático que sea nuestro sistema. Ojalá.


miércoles, enero 15, 2020

La edad de la ira, Pankaj Mishra


Pankaj Mishra (India, 1969) ensayista y novelista, doctorado en literatura en la Universidad de Jawahallal Nehru de Nueva Delhi y colaborador habitual en revistas como The New Yorker, The New York Review of Books, The New York Times Book Review y The Guardian, es autor de una extensa producción bibliográfica que comprende ensayos, libros de viajes, reportajes y novela. Su libro De las ruinas de los imperios (Galaxia Gutemberg,2014) le convierte en el autor no europeo más prestigioso al ganar el primio Leipzig Book Award for European Understanding. Por su origen asiático y su erudición en cultura europea, sus puntos de vista constituyen un original punto de observación de la actualidad. 

La edad de la ira, es un libro enmarcado en la disciplina de la historia del presente. En España, fue Julio Aróstegui uno de los teóricos que aportó más investigación en este campo. En un ya lejano 2005 pude asistir a unas excelentes clases del profesor sobre la historia de la violencia en nuestro país. Eran los primeros tiempos de la historia del presente y recuerdo lo extraordinario que me pareció en aquel momento poder reflexionar sobre la actualidad desde un punto de vista histórico. Desafortunadamente no seguí con mucha atención la deriva de la investigación académica de esta disciplina a partir de entonces. La desaparición del discurso histórico del debate de actualidad en un contexto de total marginación de las humanidades, fue tan implacable como nocivo; a la vista están las consecuencias de estas lagunas en el estudio y comprensión de nuestra historia en general y la reciente en particular. El conocimiento del pasado no constituye por sí mismo una garantía de políticas exitosas para alcanzar un futuro mejor, pero podemos estar seguros de que lo contrario es la deriva más eficaz hacia la confusión.  Niall Ferguson, suele insistir en las carencias de los docentes  de historia a la hora de enseñar de metodologías de comparación entre períodos históricos como causa fundamental de la falta de comprensión de la actualidad en relación con el pasado. Es evidente, por ejemplo, que la obsesión actual de asimilar la actualidad con los años 20 y 30 del pasado siglo, es un flagrante error. En nuestro país, a este déficit, habría que añadir, además, la enorme laguna que supuso la extinción del discurso histórico y filosófico producto del exilio de las personas académicamente más relevantes, a partir de la posguerra. Se sumó además el ocultamiento y marginación del estudio de la historia reciente de España en las aulas y en el debate, como consecuencia del miedo constante a desatar viejos odios que si persistieron fue precisamente por falta de explicación y de debate en torno al pernicioso tabú de la reconciliación nacional. Un círculo vicioso que no se romperá con el olvido sino con la comprensión, intelectualmente hablando, de los fenómenos históricos. En este contexto es especialmente relevante el libro de Mishra, porque hay un riguroso empeño de análisis del complicado mundo actual sustentado en el conocimiento del autor de diferentes contextos culturales y en unas fuentes bibliograficas abundantes y solventes. Me parece un libro no sólo de lectura obligada, sino de relectura constante, porque ofrece rutas eficaces para orientarnos en la confusión de los extremismos que nos sobrecogen: las desigualdades, la radicalización política, el fundamentalismo religioso, la competitividad extrema, el individualismo a ultranza, la violencia de género, la xenofobia, el ataque al medio ambiente o el terrorismo.  Un estado de ira generalizada para cuya explicación Mishra propone una revisión histórica que pasa por cuestionar las bondades de la ilustración; mover los pilares mismos en los que se sustenta la superioridad intelectual de Europa como paladín del progreso que ha de guiar al resto del mundo. Una crítica, otro intento más, es cierto, al eurocentrismo. Mishra se pregunta, y hace que nos preguntemos ¿dónde reside la explicación de tanta barbarie? ¿cual es el origen de esta ira que no cesa y que nos mantiene en un estado de miedo y perplejidad que por su intensidad produce una parálisis que amenaza con perpetuarse? La clave, parece estar en el resentimiento, un estado emocional tóxico y global que afecta a una ciudadanía que ha visto ya por demasiado tiempo frustradas sus esperanzas de conseguir las metas que proponía la política supuestamente más respetuosa con el ser humano posterior a la Ilustración. El resentimiento global de hoy produce los mismos monstruos que el de aquella primera globalización de finales del XIX. La política de retórica y gestos extravagantes, dice el autor, es la misma hoy que la aquel Gabriele D´Annuncio, el inventor del saludo nazi, cuando ocupa la ciudad de Fiume. La política xenófoba actual es la misma que llevó a ciudadanos franceses a masacrar a trabajadores inmigrantes italianos en 1893, o la que explicó el supremacismo de Estados Unidos contra los chinos, o la de Austria-Hungría cuando convirtieron a los judíos en chivo expiatorio. El terrorismo actual tiene mucho más que ver con una crisis global del capitalismo que con el choque de civilizaciones, un mantra que por su extrema simpleza se asimila mucho más facilmente por el conjunto de una población poco dispuesta a la autocrítica. Los fenómenos de violencia terrorista de hoy día tienen mucho más que ver con los cometidos por anarquistas y nihilistas del siglo pasado que asesinaban a jefes de estado que con diferencias religiosas de diferentes culturas. No parece fácil a primera vista, pero Mishra nos plantea las cuestiones desde una óptica muy ilustrativa. Hoy, como en 1916, vivimos en una atmósfera densa y venenosa de sospecha, codicia y pánico mundiales, (Rabindranath Tagore). La ultraderecha en auge en Europa no tiene una visión muy diferente de aquella que presentaba el Manifiesto futurista de Filippo Marinetti, admirador de D´Annunzio, cuando decía: queremos glorificar la guerra- única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el ademán destructor de los anarquistas, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio a la mujer. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias e todo tipo. La reciente violencia salvaje se parece, en palabras de Mishra "a la más larga y extrañas de las guerras mundiales: una guerra que se asemeja, por su ubicuidad, a una guerra civil global". Hay muchas cuestiones que es necesario repensar para entender este nuevo escenario de violencia global y el autor aporta interesantes ideas e indica la necesidad de plantearse las preguntas pertinentes. Avisa de que "desde versiones islamocéntricas del terrorismo está claro que no se va a encontrar la solución" y sostiene que las élites politicas de Occidente "se mantienen incapaces de abandonar su adicción a trazar líneas en la arena, en su empeño de cambiar regímenes y reconvertir costumbres autóctonas, reflejando así su incapacidad de saber lo que están haciendo ni lo que están gestando". Está claro que esta sobreactuación de las potencias mundiales encabezadas por EEUU -véase el reciente atentado contra Irán- hablando sin cesar de la superioridad de los valores propios, no va a aportar soluciones, sino más resentimiento, y por tanto, más violencia. Porque la sociedad comercial universal de individuos racionales que buscan su propio interés defendida originariamente en XVIII por pensadores de la Ilustración como Montesquieu, Adam Smith, Voltaire y Kant, no nos trajo la prometida civilizacion universal con su armonizada mezcla de sufragio universal, oportunidades educativas, crecimiento economico sostenido, iniciativa privada y progreso personal. Además, la globalización, según Mishra, ha debilitado formas anteriores de autoridad y ha generado imprevisibles actores internacionales, y tal como anunciara Hanna Arendt en 1968, parece que por primera vez en la historia, todos los pueblos de la tierra tienen un presente comun. Las bondades de un mundo interdependiente y globalizado, sin embargo, sí han sido utilizadas por los individuos del Daeshs y por los demagogos y líderes autoritarios de todos los colores en un contexto de políticas reactivas antidemocráticas en Francia, Estados Unidos y Reino Unido pero también en Tailandia, Filipinas, India o Israel. Y ante este mundo de imágenes habituales de medios de los políticos airados insultando a los inmigrantes y a los "otros", en el que el umbral de la atrocidad ha ido bajando, y aumenta el racismo, la misoginia y la demagogia del discurso, se revelan "los hombres del resentimiento" . El autor ve también reminiscencias de Nietzsche porque parece esta toda una tierra temblorosa de venganza subterránea, inagotable, insaciable en exabruptos, como afirmaba el filósofi, porque tenemos la sensación de que el mundo gira sin control. El libro adopta, pues, una perspectiva muy diferente de la crisis universal, alejando del islam y del extremismo religioso la carga de la explicación: los desórdenes sin precedentes que acompañaron a la aparición de la economia capitalista industrial de la Europa del XIX y que produjo dos guerras mundiales, totalitarismos y genocidios en la primera mitad del siglo XX, estaría infectando hoy a regiones más vastas y mayores poblaciones de Asia y Africa, que entraron en contacto con la modernidad a través del imperialismo europeo y se están hundiendo en la fatídica experiencia occidental de dicha modernidad. La crisis universal supera la cuestión del terrorismo. El enfrentamiento Islam/Occidente no explica los males y la violencia actuales, por lo tanto, deberíamos abandonar ya esta obsesión y centrarnos en las causas de un resentimiento global que transciende fronteras nacionales, religiosas y raciales.  Es evidente que una global desigualdad en la distribución de la riqueza ha levantado muros humillantes y que las comunicaciones digitales, que nos aproximan a todos, aumentan la capacidad para establecer comparaciones envidiosas en un ambiente de "solidaridad negativa", en palabras de Hanna Arendt, cada vez más claustrofóbica. Hay que tener en cuenta, además, que en el pasado, las situaciones de crisis y desigualdad extrema eran amortiguadas por instituciones como la famila, la comunidad o el estado, hoy mucho menos activas. 
De modo que deberíamos de prestar atención a las proféticas palabras de la filósofa, cuando advertía de un futuro marcado por un "tremendo odio mutuo y una irritabilidad universal de todos contra los demás". No está de más, bajo mi punto de vista, atender al extraordinario análisis de otro filósofo, este más olvidado, Max Scheler, sobre todo sus aportaciones para una fenomenología del resentimiento y en su reflexión sobre el vínculo de amor como raíz del espíritu personal y de la comunidad de personas, ya que sólo a la luz de éste aparece el rostro del otro en su aspecto más noble. Del libro de Mishra, además, tenemos que destacar un valiosísimo apartado bibliográfico del que ahora destaco únicamente las obras disponibles en castellano.

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